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Nuevas luces sobre la civilización maya: Población, urbanismo y territorio revelados por tecnología LIDAR

Zona arqueológica maya en la selva (imagen referencial)

Durante décadas, los arqueólogos han intentado reconstruir la magnitud y complejidad de la civilización maya en las tierras bajas del sur de Mesoamérica. Aunque el registro epigráfico y los vestigios monumentales daban cuenta de una sociedad desarrollada, existían grandes vacíos respecto a su organización territorial, densidad poblacional y estructura social en zonas menos exploradas.

Hoy, gracias al uso de tecnología LIDAR (Light Detection and Ranging), una herramienta que permite “ver” bajo la vegetación mediante escaneos aéreos, se han logrado avances notables en la comprensión del paisaje habitado por los antiguos mayas.

¿Qué hace especial al LIDAR? Permite identificar estructuras, caminos y sistemas agrícolas ocultos bajo la selva, revelando patrones territoriales completos que con métodos tradicionales tomarían décadas en mapear.

Una reciente investigación publicada en Journal of Archaeological Science: Reports, realizada por un equipo interdisciplinario de arqueólogos y especialistas en geotecnología, ofrece una nueva estimación de la densidad poblacional en la región central de las Tierras Bajas Mayas durante el periodo Clásico (300–900 d.C.).

A partir del análisis de más de 95,000 km² —que abarcan partes de Petén (Guatemala), Belice, Campeche y el sur de Quintana Roo (México)—, los autores proponen una población estimada de entre 9.5 y 16 millones de habitantes, una cifra considerablemente más alta que las estimaciones previas.

Figuras del estudio
A continuación se muestran imágenes del artículo científico (modelos, mapas y resultados) para acompañar los hallazgos descritos.

Figura 1 del estudio (mapa / área de análisis)
Figura 1. Contexto del estudio y/o área de análisis (imagen del artículo científico).
Figura 2A del estudio (modelo / clasificación)
Figura 2A. Ejemplo de modelo/segmentación empleado para estimar densidad y distribución de asentamientos.
Figura 3 del estudio (resultados / distribución)
Figura 3. Resultados espaciales: patrones de distribución y/o densidad de estructuras detectadas.
Figura 6 del estudio (comparaciones / histogramas)
Figura 6. Comparaciones y métricas derivadas de los datos LiDAR y del modelo poblacional.
Figura 13 del estudio (síntesis / mapa final)
Figura 13. Síntesis regional: estimaciones finales y/o modelo de distribución a gran escala.

Un modelo urbano maya más amplio y estructurado

El estudio revela que el urbanismo maya, lejos de ser limitado a centros monumentales, estaba compuesto por redes densamente organizadas de asentamientos, áreas agrícolas y espacios ceremoniales. Esta forma de urbanismo de baja densidad, caracterizada por estructuras dispersas pero interconectadas, representaba una alternativa compleja y altamente funcional a los modelos urbanos centralizados de otras civilizaciones antiguas.

Uno de los aportes más relevantes de esta investigación es la identificación de un patrón de organización territorial bastante uniforme a lo largo de toda la región analizada. Se observaron núcleos cívico-ceremoniales (plaza groups) de distintas escalas, rodeados de estructuras domésticas, sistemas agrícolas y caminos.

Lo notable es que esta estructura no se limita a las grandes ciudades, sino que aparece también en zonas consideradas anteriormente como rurales o periféricas.

Quintana Roo en el mapa del urbanismo clásico

Dentro del área de estudio se incluyeron importantes extensiones del sur de Quintana Roo, en particular mediante el análisis de los datos LIDAR provenientes del proyecto “Alianza EREDD” y del sitio arqueológico de Chactún.

Este último, ubicado en la región conocida como Río Bec, ha revelado una de las densidades de ocupación más altas registradas hasta ahora, con más de 110 estructuras por kilómetro cuadrado.

Los datos correspondientes a Quintana Roo contradicen la idea de que el norte del área maya —en la que se incluye este estado— era predominantemente rural o escasamente habitado. Por el contrario, los escaneos muestran una alta densidad de estructuras, extensas obras agrícolas (como terrazas, muros y campos delimitados) y una distribución regular de espacios ceremoniales, incluso en zonas alejadas de los grandes centros conocidos como Calakmul o Dzibanché.

Estos hallazgos sugieren que el sur de Quintana Roo formaba parte activa de una red regional organizada, integrada por comunidades que compartían patrones de construcción, producción agrícola y gobernanza local.

Implicaciones para el conocimiento histórico y arqueológico

Más allá de las cifras de población, este estudio permite pensar en una civilización maya más interconectada, con niveles de articulación económica y social que abarcan tanto lo urbano como lo rural.

En términos metodológicos, la incorporación de datos LIDAR de uso originalmente ambiental —como los recolectados por la NASA en Campeche y Quintana Roo— demuestra la utilidad de estas fuentes para la arqueología regional.

Idea clave: la arqueología aérea no solo amplía el “mapa” del mundo maya: también cambia la forma de interpretar cómo se organizaban sus ciudades, su agricultura y sus redes de intercambio.

Referencias

Estrada-Belli, F., Canuto, M. A., Šprajc, I., & Fernández-Díaz, J. C. (2025). New regional-scale Classic Maya population density estimates and settlement distribution models through airborne lidar scanning. Journal of Archaeological Science: Reports, 66, 105288.

Figuras del estudio: imágenes alojadas en ars.els-cdn.com (Elsevier) integradas como material de apoyo visual.

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